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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Ella y tú.
29/06/2005
 ¡Uf!, llego demasiado tarde para darte las buenas noches, chiquitín. Lo siento. Así que te doy los buenos días. Acuérdate de mí cuando te metas en la ducha, y cuando desayunes, y cuando te asalte la sonrisa de la camarera, y cuando tomes el metro, y cuando estés en la oficina, y cuando leas este email, y cuando vayas a comer, y cuando los mensajes de tu ex colapsen tu buzón de voz, y cuando la secretaria te ronronee inútilmente, y cuando te amodorres a la hora de la siesta, y cuando imagines la portada de mi libro, y cuando conozcas al nuevo cliente, y cuando te tomes una caña con los compañeros, y cuando regreses a casa, y cuando te metas en la cama, y cuando abraces la almohada, y cuando sueñes conmigo, y cuando te despiertes y vuelvas a la ducha, y al desayuno, y al metro... Buenos días, dulce niño, Ella
15/06/2005
 Puedo prometer y prometo: -Que sobre esta orgía nunca saldrá el sol. -Que jamás le cambiaré su santo y seña. -Que los más viciosos seguiréis siendo sus dueños. -Que os rellenaré el colchón con plumas de misterio. -Que nos fumaremos todos las miserias. Si eso no bastase, ofrezco: -Vales descuento canjeables en la terminal nº 2. -Una caída de párpados made in Muñequita Linda. -Sueños en blanco y negro. -A ellos, un sencillo trueque. -A ellas, simplemente un beso. Si te seduce mi propuesta, pincha en el enlace de la izquierda y vótame. La orgía perpetua está entre los 25 blogs más votados en los PREMIOS 20 BLOGS convocados por 20 minutos.
09/06/2005
 Desde que nos separamos, cada mañana atardece dentro de mi corazón. Tu ausencia ha transformado mis amaneceres en sombras crepusculares. El timbre del despertador semeja una marcha fúnebre que me sacude el insomnio y me empuja al paredón de un nuevo día. La luz solar me hiere, lo mismo que la sal de la memoria abrasa las heridas del recuerdo. Desgraciadamente, no podré ser fusilada: las balas no atraviesan la carne descompuesta de los muertos vivientes.
06/06/2005
 Colócate en el punto muerto de mi pensamiento. Necesito un aliado para desenmascarar a los espías de mis obsesiones. Quienes me han hablado de ellos dicen que tienen la mirada inmóvil. En cuanto los descubras, hazme una señal. Yo disimularé. Si encuentras un sueño frustrado, tírate de la oreja. Si adivinas una ilusión perdida, tócate la nariz. Si sospechas un recuerdo improcedente, ráscate el mentón. Si te tropiezas contigo, sal de mi mente de inmediato y vente para acá.
13/05/2005
 ¿Te marchas ya, vaquero? ¿No te parezco un buen premio? Te aseguro que soy fácil de ganar. Dispárame justo en el centro. Si aciertas conseguirás mis piernas enredadera trepando por tu cuello. Concéntrate y párteme en dos. No vayas a sufrir por mí: ni siento ni padezco. ¿Piensas que eres el primero? Uno parecido a ti me dibujó la diana. Pero ahora ésta es mi feria, y me pongo a tiro yo. Vuelve, vaquero, y apunta. No dejes que te tiemble el pulso. Los tacones de mis botas te darán la redención.
19/04/2005
 En este atardecer de arañas trepándome por la garganta, busco tu sombra. Ya no se proyecta en las paredes de mi corazón, sucias de graffitis dibujados con los dedos del olvido. Como a la inocencia lacerada de la virgen que un día fui, te busco, pero mi peregrinar sólo me conduce a mí, sombra chinesca del ahorcado sobre la pantalla de tu espalda.
11/04/2005
 Déjame abrazarte y miénteme. Engáñame al contarme que cuando mamá fue a darme a luz sintió que entre las piernas se le escapaba una estrella, que cuando papá me vio la cara sembró el camino a casa con tréboles de la suerte, que la niña de las botas altas y la nariz respingona que hoy huele a amanecer sangriento siempre fue la reina del patio del colegio.
01/04/2005
 Te cambio un beso por las alas que compré a un hippy en el Rastro, una caricia por la varita con la que convierto a mis príncipes en ranas, un abrazo por la promesa de no bailar jamás sobre tu corazón, una sonrisa por el consentimiento a lamer mis tatuajes, un suspiro con mi nombre por la llave que abre el cofre de mi enigma.
25/03/2005
 Hoy quiero ser como el resto, mirar al cielo y persignarme. Tras la señal de la cruz siempre viene una plegaria y el rezo de un rosario hecho de culpas, no de cuentas. Hoy quiero ser redimida por un cura con vaqueros que me dirá en un susurro: “Hija mía, ego te absolvo”, mientras me mira el escote detrás de su trinchera. Hoy quiero ser muy devota, entrar en tu santa iglesia, dejarme caer de rodillas delante de tu imagen y entonar un padrenuestro lleno de procacidades. Hoy quiero ser penitente, sembrar en mis zapatos de tacón vertiginoso esquirlas de cristal y marchar en procesión tras el cristo de tu infamia.
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