
Te cambio un beso por las alas que compré a un hippy en el Rastro,
una caricia por la varita con la que convierto a mis príncipes en ranas,
un abrazo por la promesa de no bailar jamás sobre tu corazón,
una sonrisa por el consentimiento a lamer mis tatuajes,
un suspiro con mi nombre por la llave que abre el cofre de mi enigma.